10th
Sunday of Ordinary Time (A2005)
Matthew 9: 9-13
Deacon Lee Hunt (St. Monica)
God Continuously Calls Us
A parishioner sent me an Internet link to beautiful song inspired by
the death of the pope. The song was written and sung by Kitty Cleveland.
It took Kitty many years of struggle, doubt, distractions, impassioned
prayer, half-starts and “misguided university degrees.” She is a lawyer
and has a master’s degree in counseling. Eventually, a family crisis
brought her to her knees long and hard enough to finally surrender to
God’s call for her life. Her first CD was appropriately named Surrender.
Kitty said, “I had no idea what I was doing. All I knew was that God
wanted it. So each day I would pray before Jesus in my parish adoration
chapel, and I would ask him what I needed to do next.”
In the Gospel reading, Matthew was also called by God. He was working
at a customs post, which means he was collecting taxes for the Romans
who had occupied Israel. Since tax collectors got to keep any money
over what was required by the Romans, the collectors were looked at as
“low life” by the Israelites. This was especially true for the
Pharisees who closely followed the Jewish laws. So, the Pharisees were
very surprised when they heard that Jesus was sharing a meal with
Matthew and other sinners. They thought that Jesus was guilty by
association.
But, Jesus had called Matthew, saying, “Follow me.” Jesus also calls
each one of us, even though we are sinners. Each one of us, through our
baptism, has become a follower. So, what does this calling mean to us?
What does it require us to do?
Jesus continues to call us all of our lives. I know that because he’s
been calling me for 66 years, no matter how hard I sometimes try to
hide. Sometimes Jesus has called me in ways that have resulted in major
changes in my life. Most of the time Jesus calls in a nagging way that
I try to avoid, but eventually give in to. These small, but constant,
changes result in us becoming closer to God.
Examples of major conversion experiences in my life have been living a
Cursillo weekend, saying “yes” to being called to be a deacon while
riding a lawnmower, and spending a week during the summers on mission
with the poor of Peru.
Not all of God’s calls result in mountaintop experiences. God calls me
to smaller things. For a couple years I have been avoiding teaching
religion courses via the Internet. I continue to hear the call to learn
more Spanish so that I can better minister to our Hispanic community.
We are called all of our lives to help build up the body of Christ. We
are living in the kingdom of God right here and now. Do we hear Jesus’
call to “Follow me?” Not hearing a call can be the result of being too
busy in our lives. Have we heard a call from Jesus and we still have
him on call waiting?
The response to Jesus’ call can unfold in any life, at any age, under
any circumstances. We are called to follow Jesus and to proclaim his
gospel in the life situation in which we find ourselves. The call
itself is a call to faith and conversion. It is a call to turn our
lives around and to open them to God’s refreshing grace. It is a call
from a life of selfishness to one of generous giving to others. At each
juncture in life the call may make a distinctive demand.
When we are young, we are called to a particular lifestyle and think we
are called to a life of mostly work. As naiveté matures to
wisdom we begin to question the decisions we have made and to recommit
ourselves with open eyes and faithful hearts.
As we mature, we may become bogged down by life’s demands and
hardships. Sometimes life takes turns for which we are not prepared and
we are called to set aside what we had worked for and to readjust our
plans.
In our senior years, failing health and age call us to readjust our
sails so we can catch the power of God. But, we can’t think that God’s
call is behind us. Abraham, was called to have descendents as numerous
and the stars at the age of 86!
Each of these moments of grace during our lives has its own authentic
call, an opportunity to follow the path to which Christ beckons us. We
must be faithful to God’s call by doing things to build up the kingdom
of God, in which we now live.
God’s call is to all of us no matter how unacceptable we may think we
are. After all, as we heard in the Gospel, God does call sinners.
Shhhhh! Listen! To what do you hear God calling you?
Dios
Nos Llama Continuamente
Uno de nuestros feligreses me hizo saber sobre una canción
inspirada por la muerte del Papa.
Esta canción fue escrita y cantada por Kitty Cleveland.
Le tomó a Kitty años de esfuerzo, duda, distracciones,
rezos apasionados, y diplomas universitarios no buen guiados.
Ella es abogada con maestrado en asesoramiento.
Eventualmente, una crisis familiar la llevó a sus rodillas
de tal manera que finalmente se entregó
a la llamada de Dios por su vida.
Su primer disco fue nombrado muy apropiadamente Entrega.
Kitty dijo,"No tenía idea de lo que estaba haciendo.
Todo lo que sabía es que Dios lo quería.
Cada día yo rezaba delante de Jesús en la capilla de mi
iglesia,
y le preguntaba a Dios que necesitaba yo hacer."
En el Evangelio, Dios lo llamó a Mateo.
El estaba trabajando en una oficina de la aduana,
que significa que el colectaba impuestos
para los Romanos que ocupaban Israel.
Los colectores de impuestos se guardaban el dinero
que quedaba sobre lo que era requerido por los Romanos,
los colectores eran mirados como "gente baja" por los israelitas.
Esto era especialmente verdad para los Fariseos
quienes observaban las leyes judías muy de cerca.
Así, que los Fariseos se sorprendieron mucho cuando supieron que
Jesús
compartía su comida con Mateo y otros pecadores.
Ellos pensaban que Jesús era culpable por asociación.
Pero, Jesús había llamado a Mateo diciendo,
"Sígueme."
Jesús nos llama a cada uno de nosotros también,
aunque somos pecadores.
Cada uno de nosotros, a través de nuestro bautismo,
nos hemos vuelto seguidores.
¿Qué significa éste llamado para nosotros?
¿Qué requiere que hagamos?
Jesús continúa llamándonos toda nuestra vida.
Yo lo sé esto porque El me ha estado llamando
por sesenta y seis años, no importa donde yo me esconda.
Algunas veces Jesús me ha llamado de tales maneras
que han resultado cambios grandes en mi vida.
La mayor parte del tiempo Jesús nos llama de una manera
insistente la cual yo trato de evitar,
pero al final me doy por vencido.
Estos pequeños, pero constantes, cambios nos acercan mas a Dios.
Algunos ejemplos de estas experiencias de conversión en mi vida
han ocurrido mientras yo vivía mi Cursillo,
respondiendo "sí" a su llamado para ser diácono
mientras yo cortaba mi zacate,
y durante el verano en las misiones con la gente pobre en el
Perú.
No todas las llamadas de Dios resultan en experiencias de cumbre.
Dios nos llama a cosas pequeñas.
Por dos años he estado tratando de evitar enseñar clases
religiosas
en el Internet.
Continuamente escucho el llamado de Dios para aprender
mas español para servir como ministro a la comunidad Hispana.
Somos llamados toda nuestra vida para ayudar a construir
el cuerpo de Cristo.
Estamos viviendo en el reino de Dios ahora.
¿Escuchas el llamado de Jesús que dice "Sígueme?"
El no escuchar el llamado de Jesús puede ser el resultado
de estar muy ocupados en nuestras vidas.
¿Has escuchado el llamado de Jesús y continuas
haciéndolo esperar?
Nuestra respuesta a Jesús puede desenvolverse en cualquier vida,
a cualquier edad, en cualquier circunstancia.
Somos llamados a seguir a Jesús
y proclamar su Evangelio en las situaciones en que nos encontramos.
Esta llamada es una llamada de fe y conversión.
Es una llamada de una vida de egoísmo
a una de generosidad dada a otros.
A cualquier unión en nuestra vida
esta llamada contiene una demanda muy característica.
Cuando somos jóvenes, somos llamados a un modo de vida particular
y pensamos que somos llamados a una vida mas que todo de trabajo.
Cuando nuestra ingenuidad madura a sabiduría empezamos
a preguntar las decisiones que hemos tomado
y a re-comprometernos con los ojos abiertos
y con corazones llenos de fe.
Mientras maturamos,
nos hundimos en las demandas de la vida y sus penurias.
Algunas veces nuestras vidas dan vuelcos
por los cuales no estamos preparados
y somos llamados a poner de lado por lo que hemos trabajado
y reajustar nuestros planes.
En nuestros años de vejez, nuestra salud débil
y nuestra edad nos llaman a reajustar nuestras velas
para que podamos capturar el poder de Dios.
Pero, no podemos pensar que el llamado de Dios está
detrás de nosotros.
¡Abraham fue llamado a tener descendientes tan numerosos
como las estrellas a la edad de ochenta y seis años!
Cada uno de estos momentos de gracia
durante nuestras vidas tiene un llamado auténtico,
una oportunidad para seguir el camino al cual Cristo nos llama.
Tenemos que ser fieles a la llamada de Dios haciendo cosas para
edificar el reino de Dios, en el cual vivimos.
El llamado de Dios es para todos nosotros
sin importar lo inaceptable que pensemos que somos.
Después de todo, Dios llama a los pecadores.
¡Chitón! ¡Escuchen! ¿A qué te
está llamando Dios?