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  Bahía Blanca • República Argentina domingo 10 de Febrero de 2002  
 
ENTRE BAMBALINAS. HOY: VALERIA MANGANO

"Cantar notas muy agudas se parece a flotar por el aire"

En los inicios de una prometedora carrera y con apenas 19 años, esta soprano bahiense dedicada a la música pop sorprende a quienes tienen la oportunidad de escucharla e invariablemente quedan embelesados con su portentosa voz y su trabajada técnica.

  
Una presencia acorde a la belleza de su voz. (Sebastián Cortés-LNP)
      --¿Sabías que muchos de los que te descubrieron en tus recientes presentaciones en la peatonal Dorrego de Monte Hermoso se preocuparon por averiguar quién eras y de dónde venías?
     --Fue algo sorprendente. Sólo pedí que me dejaran cantar y cuando terminé, la gente no sólo me pedía otra y otra, sino que se acercaba a felicitarme. De hecho, este fin de semana me invitaron para volver y allí estaré. (ver aparte)
      --¿No sentiste que se vivió un momento muy especial cuando hiciste "No llores por mí Argentina", de Andrew Lloyd-Webber?
     --Sí. Desde el escenario pude observar lágrimas en varios ojos y no sé si pude contener las mías. Escuchar esa canción, en los días que estamos viviendo, es emocionante. Cantar en la calle tiene sus riesgos, pero creo que se generó un clima magnífico.
     --¿Y qué les responderías a quiénes quieren saber algo más sobre vos?
     --Nací en Punta Alta, pero al año vinimos a Bahía Blanca. Mi padre, Salvador, es ingeniero electrónico, y mi madre es Ana Mikulas. Tengo dos hermanas mayores. Fui a la primaria de mi barrio --la Nº 34 de Angel Brunel y Fitz Roy-- y el secundario lo terminé en el Juan José Paso. Digamos que al canto me dedico desde los 16.
     --¿Cómo fue eso?
     --Me llamaron para ver si quería formar parte de un coro. Me enganché y al poco tiempo me hice solista del grupo. Pero tuve algunos problemitas, porque me quedaba disfónica muy seguido. Entonces, comencé a tomar clases particulares con el maestro Armando Livani.
     --Antes de esto ¿no tenías otra vinculación con la música?
     --Sí. De chica estudié oboe y piano en el conservatorio durante algunos años. Es un gran aporte tener esa base. También integré una orquesta juvenil que había formado Daniel Ducós, un joven director que me enseñó mucho.

La gestación de una soprano
     --¿Quién fue el que te dijo "Valeria, vos tenés una voz de soprano que merece ser trabajada"?
     --Definitivamente, Armando Livani. Al principio no le creí. Pero él me fue convenciendo. El canto lírico no me gustaba y él me ayudó a descubrirlo. De todas maneras, más que lo lírico puro, me gusta más el pop lírico y a eso quiero dedicarme.
     --¿Suponés que hay más oportunidades en este campo?
     --No lo creo. De hecho, muchos me repiten todo lo contrario: que hay más teatros líricos que cantantes. En el pop puede haber más competencia, pero es lo que siento.
     --Dentro de este terreno ¿quiénes serían tus referentes?
     --Sara Brightman, Emma Shaplin, Andrea Bocelli, Alessandro Safina... no son muchos los que se dedican a esto, aunque el éxito que tienen es una demostración clara de que la calidad y la popularidad no tienen porque transitar por caminos distintos. Es más, creo que hay mucha más gente de la que se cree a la cual, esta música, le encantaría si la conociera.
     --¿Cómo te decidiste a apostar por esto?
     --Hace dos años terminé el secundario y desde entonces me han pasado muchas cosas. Estudié licenciatura en computación durante un año en la universidad. En principio, lo hacía junto con el canto y me iba bien, pero finalmente me decidí apostar por la música. Había llegado a un punto en que era todo canto y nada "uni" y me jugué por lo que más tenía ganas.
     --¿Tenés previsto dedicarle tu vida?
     --Si. La música es algo que nunca se termina de estudiar. Además, tenés que ser tu propio jefe. Por eso, voy con metas chicas. Si pensás en cantar en Europa, sin haber pasado por la calle, corrés el riesgo de quedarte sin nada. Prefiero ir de a poco y trabajar mucho. Mi sueño sería vivir de esto, pero por ahora no quiero lucrar sino hacerme conocer. Siento que estoy sembrando. Incluso, nos estamos preparando para salir a ofrecer nuestros servicios en fiestas y casamientos. El Ave María de Schubert también está en mi repertorio.
     --¿Qué es "trabajar mucho"?
     --El tipo de canto que elegí no es subirse a un escenario y cantar. La mayoría no sabe que hay que hacer ejercicios de aire y vocalizaciones. Algunas veces en clase, pero también, y mucho, en soledad. Nunca menos de tres o cuatro horas por día. En especial con ejercicios de aire. Un día que no los hiciste, se te vienen los agudos abajo. Cuando comencé con el maestro, estuve meses sin cantar prácticamente nada sino aprendiendo técnicas de respiración.

Un paseo por allá arriba
     --¿Qué se siente en el instante de llevar las cuerdas vocales hasta lo más alto en una nota agudísima?
     --Cuando sabés que se aproxima el momento, se pueden sentir algunos nervios. Cuando llegás al punto, sucede que te liberás completamente y se pasa mucho más rápido de lo que se puede imaginar. De todas maneras, es un momento en el que sentís que flotás. Como si todas las horas de ensayo, confluyeran en ese instante único.
     --¿Cuánto de cuna y cuánto de trabajo hay en un cantante lírico?
     --Si bien hay voces y aptitudes distintas, con dedicación se pueden conseguir logros interesantes en cuanto a la afinación y la educación del oído. Las ganas de cantar son algo nato, pero pueden desarrollarse. Cuando recuerdo cómo cantaba hace cuatro años, me resulta increíble.
     --¿Cómo se cuida una garganta para dedicarla a estos menesteres?
     --Antes de usarla hay que calentarla. Un helado, en un mal momento, puede ser muy peligroso.
     --¿También renunciaste a los helados por la música?
     --De vez en cuando, algún gustito me doy. Pero las bebidas frías no me afectan tanto.
     --¿Has hecho zarzuelas?
     --Sí. Se aprenden cosas actorales y se trabaja en equipo, que es muy importante. Además, está el tema de la vestimenta y el maquillaje. Por más que haya decidido por no hacer más lírica, si se presentara una posibilidad en la zarzuela, lo pensaría. La que más me gusta es Luisa Fernanda, sobre todo el personaje de la duquesa.
     --¿Y la ópera?
     --He cantado algo de Tosca, de Puccini. Un dúo grosso que me costó muchísimo aprender. Otra vez, intervine en un recital con un aria de Don Giovanni.

La voz en el cielo y los pies en la tierra
     --¿Evaluás la posibilidad de emigrar para seguir creciendo?
     --Las mayores posibilidades de desarrollo en este campo están fuera del país, pero no tengo chance de irme. El primer paso es que, aunque sea, me conozcan por acá. Este es mi primer reportaje.
     --¿Estas presentaciones callejeras en Monte Hermoso son tu debut?
     --Creo que mi debut como solista fue el 8 de octubre del año pasado, cuando canté un tema en el Teatro Municipal, durante un recital preparado por el maestro Livani. Lo primero que hice sola fue Con te partiró , de Andrea Bocelli, y con cuatro chicos más, interpretamos Puedes llegar.
     --¿Te arreglás con pistas grabadas digitalmente?
     --Por ahora sí. Alguna vez pude cantar con una pianista, pero con un grupo completo, nunca. Ahora estoy tratando de conformar uno para una presentación de abril próximo, en la sala Payró. Tengo baterista, bajista y pianista. Me falta un guitarrista.
     --¿Te apasionan las computadoras?
     --Sí, desde muy chica. Las pistas generalmente las bajo y las arreglo por mí misma. Algunos se sorprenden, porque dicen que la lírica no tiene nada que ver con la computación, pero a me gustan las dos cosas y encontré la forma de hacerlas congeniar.
      --Mucho se dice sobre la conflictiva relación que los cantantes líricos tienen con los equipos de sonido. En tu caso, ¿cómo te llevás?
     --Desde el punto de vista técnico, cantar pop lírico tiene ciertos requerimientos que no todos los sonidistas comprenden. Se corren riesgos, tanto de una saturación como de lo contrario. A veces, con la voz tapás a la música, te quedás sin retorno y no se puede afinar. Son cosas a las que se está expuesto.
     --¿Cómo elegís tu repertorio?
     --Estoy tratando de hacer temas en español, pero no es sencillo. Cantar por cantar una canción, no tiene sentido. Prefiero sentir cada una que haga. En general, tengo más de 60 prácticamente listas.
     --¿Te cuesta cantar en otro idioma?
     --Al contrario. Me resulta más fácil y me siento un poco más segura. Una vez me olvidé una frase de No llores por mí Argentina y no sé como salí del paso. Tendría que encontrar la manera de tener la letra delante mío, como hacen muchos cantantes.
     --Fuera de la música ¿qué hay tu vida?
     --Me considero una chica normal. Eso sí, no voy a boliches porque el ambiente viciado por humo de cigarrillo me dejaría disfónica al instante. En el resto, todo bien. Mi grupo de amigas están muy contentas con mi decisión de jugarme por el canto y me apoyan, lo mismo que mi familia.

Esta noche, cerca del mar
     Pese a que, con mucha humildad, Valeria insiste en aclarar que "recién está empezando", en su corta trayectoria artística ya puede darse el gusto de decir que debió reiterar actuaciones "a pedido del público".
     La semana pasada, pidió una oportunidad para presentarse en el escenario de la peatonal Dorrego de Monte Hermoso.
     Casi fuera de programa, y bastante más tarde que lo previsto, se le cedió el espacio para que actuara por una media hora. Entre sorprendidos y encantados, a poco de que el aire del balneario se llenó con su voz, la cantidad de turistas que se congregó y colmó este paseo puede situarse entre las mayores convocatorias de la temporada.
     Ante esa respuesta, las muchas consultas recibidas --y en vistas de la buena predisposición de la cantante, quien por ahora (y sólo por ahora) sólo quiere hacerse conocer y ganar experiencia-- las autoridades del área Turismo, le ofrecieron la chance de volver a programarla.
     Tras haber actuado el último viernes, Valeria ofrecerá otro espectáculo gratuito, esta noche a las 22.
     El repertorio que interpretará incluirá temas como No llores por mi Argentina y Canto de la tierra , de Andrea Bocelli; Cuerpo sin alma, de Emma Shaplin; ; Sin ti, de Mariah Carey; Si tu eres mi hombre, de Jennifer Rush y Mujer enamorada, de Barbra Streisand, entre otros.
     Por supuesto, promete el intento de volver a emocionar a todos con su versión de No llores por mí Argentina.



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