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ENTRE
BAMBALINAS. HOY: VALERIA MANGANO
"Cantar notas muy agudas se parece a flotar por el
aire"
En los inicios de una prometedora
carrera y con apenas 19 años, esta soprano bahiense dedicada a la
música pop sorprende a quienes tienen la oportunidad de
escucharla e invariablemente quedan embelesados con su portentosa
voz y su trabajada técnica.
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| Una presencia acorde a la
belleza de su voz. (Sebastián
Cortés-LNP) | | |
--¿Sabías que
muchos de los que te descubrieron en tus recientes presentaciones en
la peatonal Dorrego de Monte Hermoso se preocuparon por averiguar
quién eras y de dónde
venías? --Fue algo
sorprendente. Sólo pedí que me dejaran cantar y cuando terminé, la
gente no sólo me pedía otra y otra, sino que se acercaba a
felicitarme. De hecho, este fin de semana me invitaron para volver y
allí estaré. (ver aparte)
--¿No sentiste que se vivió un momento muy especial cuando hiciste
"No llores por mí Argentina", de Andrew Lloyd-Webber?
--Sí. Desde el escenario pude
observar lágrimas en varios ojos y no sé si pude contener las mías.
Escuchar esa canción, en los días que estamos viviendo, es
emocionante. Cantar en la calle tiene sus riesgos, pero creo que se
generó un clima magnífico. --¿Y
qué les responderías a quiénes quieren saber algo más sobre
vos? --Nací en Punta Alta,
pero al año vinimos a Bahía Blanca. Mi padre, Salvador, es ingeniero
electrónico, y mi madre es Ana Mikulas. Tengo dos hermanas mayores.
Fui a la primaria de mi barrio --la Nº 34 de Angel Brunel y Fitz
Roy-- y el secundario lo terminé en el Juan José Paso. Digamos que
al canto me dedico desde los
16. --¿Cómo fue
eso? --Me llamaron para ver si
quería formar parte de un coro. Me enganché y al poco tiempo me hice
solista del grupo. Pero tuve algunos problemitas, porque me quedaba
disfónica muy seguido. Entonces, comencé a tomar clases particulares
con el maestro Armando
Livani. --Antes de esto ¿no
tenías otra vinculación con la
música? --Sí. De chica estudié
oboe y piano en el conservatorio durante algunos años. Es un gran
aporte tener esa base. También integré una orquesta juvenil que
había formado Daniel Ducós, un joven director que me enseñó mucho.
La gestación de una
soprano --¿Quién fue
el que te dijo "Valeria, vos tenés una voz de soprano que merece ser
trabajada"? --Definitivamente,
Armando Livani. Al principio no le creí. Pero él me fue
convenciendo. El canto lírico no me gustaba y él me ayudó a
descubrirlo. De todas maneras, más que lo lírico puro, me gusta más
el pop lírico y a eso quiero
dedicarme. --¿Suponés que hay
más oportunidades en este
campo? --No lo creo. De hecho,
muchos me repiten todo lo contrario: que hay más teatros líricos que
cantantes. En el pop puede haber más competencia, pero es
lo que siento. --Dentro de este
terreno ¿quiénes serían tus
referentes? --Sara Brightman,
Emma Shaplin, Andrea Bocelli, Alessandro Safina... no son muchos los
que se dedican a esto, aunque el éxito que tienen es una
demostración clara de que la calidad y la popularidad no tienen
porque transitar por caminos distintos. Es más, creo que hay mucha
más gente de la que se cree a la cual, esta música, le encantaría si
la conociera. --¿Cómo te
decidiste a apostar por
esto? --Hace dos años terminé
el secundario y desde entonces me han pasado muchas cosas. Estudié
licenciatura en computación durante un año en la universidad. En
principio, lo hacía junto con el canto y me iba bien, pero
finalmente me decidí apostar por la música. Había llegado a un punto
en que era todo canto y nada "uni" y me jugué por lo que más tenía
ganas. --¿Tenés previsto
dedicarle tu vida? --Si. La
música es algo que nunca se termina de estudiar. Además, tenés que
ser tu propio jefe. Por eso, voy con metas chicas. Si pensás en
cantar en Europa, sin haber pasado por la calle, corrés el riesgo de
quedarte sin nada. Prefiero ir de a poco y trabajar mucho. Mi sueño
sería vivir de esto, pero por ahora no quiero lucrar sino hacerme
conocer. Siento que estoy sembrando. Incluso, nos estamos preparando
para salir a ofrecer nuestros servicios en fiestas y casamientos. El
Ave María de Schubert también está en mi
repertorio. --¿Qué es "trabajar
mucho"? --El tipo de canto que
elegí no es subirse a un escenario y cantar. La mayoría no sabe que
hay que hacer ejercicios de aire y vocalizaciones. Algunas veces en
clase, pero también, y mucho, en soledad. Nunca menos de tres o
cuatro horas por día. En especial con ejercicios de aire. Un día que
no los hiciste, se te vienen los agudos abajo. Cuando comencé con el
maestro, estuve meses sin cantar prácticamente nada sino aprendiendo
técnicas de respiración.
Un paseo por allá
arriba --¿Qué se
siente en el instante de llevar las cuerdas vocales hasta lo más
alto en una nota
agudísima? --Cuando sabés que
se aproxima el momento, se pueden sentir algunos nervios. Cuando
llegás al punto, sucede que te liberás completamente y se pasa mucho
más rápido de lo que se puede imaginar. De todas maneras, es un
momento en el que sentís que flotás. Como si todas las horas de
ensayo, confluyeran en ese instante
único. --¿Cuánto de cuna y
cuánto de trabajo hay en un cantante
lírico? --Si bien hay voces y
aptitudes distintas, con dedicación se pueden conseguir logros
interesantes en cuanto a la afinación y la educación del oído. Las
ganas de cantar son algo nato, pero pueden desarrollarse. Cuando
recuerdo cómo cantaba hace cuatro años, me resulta
increíble. --¿Cómo se cuida una
garganta para dedicarla a estos
menesteres? --Antes de usarla
hay que calentarla. Un helado, en un mal momento, puede ser muy
peligroso. --¿También
renunciaste a los helados por la
música? --De vez en cuando,
algún gustito me doy. Pero las bebidas frías no me afectan
tanto. --¿Has hecho
zarzuelas? --Sí. Se aprenden
cosas actorales y se trabaja en equipo, que es muy importante.
Además, está el tema de la vestimenta y el maquillaje. Por más que
haya decidido por no hacer más lírica, si se presentara una
posibilidad en la zarzuela, lo pensaría. La que más me gusta es
Luisa Fernanda, sobre todo el personaje de la duquesa.
--¿Y la
ópera? --He cantado algo de
Tosca, de Puccini. Un dúo grosso que me costó
muchísimo aprender. Otra vez, intervine en un recital con un aria de
Don Giovanni.
La voz en el cielo y los pies
en la
tierra --¿Evaluás la
posibilidad de emigrar para seguir
creciendo? --Las mayores
posibilidades de desarrollo en este campo están fuera del país, pero
no tengo chance de irme. El primer paso es que, aunque sea, me
conozcan por acá. Este es mi primer
reportaje. --¿Estas
presentaciones callejeras en Monte Hermoso son tu
debut? --Creo que mi debut
como solista fue el 8 de octubre del año pasado, cuando canté un
tema en el Teatro Municipal, durante un recital preparado por el
maestro Livani. Lo primero que hice sola fue Con te partiró
, de Andrea Bocelli, y con cuatro chicos más, interpretamos
Puedes llegar. --¿Te
arreglás con pistas grabadas
digitalmente? --Por ahora sí.
Alguna vez pude cantar con una pianista, pero con un grupo completo,
nunca. Ahora estoy tratando de conformar uno para una presentación
de abril próximo, en la sala Payró. Tengo baterista, bajista y
pianista. Me falta un
guitarrista. --¿Te apasionan
las computadoras? --Sí, desde
muy chica. Las pistas generalmente las bajo y las arreglo por mí
misma. Algunos se sorprenden, porque dicen que la lírica no tiene
nada que ver con la computación, pero a me gustan las dos cosas y
encontré la forma de hacerlas
congeniar. --Mucho se dice
sobre la conflictiva relación que los cantantes líricos tienen con
los equipos de sonido. En tu caso, ¿cómo te
llevás? --Desde el punto de
vista técnico, cantar pop lírico tiene ciertos
requerimientos que no todos los sonidistas comprenden. Se corren
riesgos, tanto de una saturación como de lo contrario. A veces, con
la voz tapás a la música, te quedás sin retorno y no se puede
afinar. Son cosas a las que se está
expuesto. --¿Cómo elegís tu
repertorio? --Estoy tratando
de hacer temas en español, pero no es sencillo. Cantar por cantar
una canción, no tiene sentido. Prefiero sentir cada una que haga. En
general, tengo más de 60 prácticamente
listas. --¿Te cuesta cantar en
otro idioma? --Al contrario.
Me resulta más fácil y me siento un poco más segura. Una vez me
olvidé una frase de No llores por mí Argentina y no sé como
salí del paso. Tendría que encontrar la manera de tener la letra
delante mío, como hacen muchos cantantes.
--Fuera de la música ¿qué hay
tu vida? --Me considero una
chica normal. Eso sí, no voy a boliches porque el ambiente viciado
por humo de cigarrillo me dejaría disfónica al instante. En el
resto, todo bien. Mi grupo de amigas están muy contentas con mi
decisión de jugarme por el canto y me apoyan, lo mismo que mi
familia.
Esta noche, cerca del
mar Pese a que, con mucha
humildad, Valeria insiste en aclarar que "recién está empezando", en
su corta trayectoria artística ya puede darse el gusto de decir que
debió reiterar actuaciones "a pedido del
público". La semana pasada, pidió
una oportunidad para presentarse en el escenario de la peatonal
Dorrego de Monte Hermoso. Casi
fuera de programa, y bastante más tarde que lo previsto, se le cedió
el espacio para que actuara por una media hora. Entre sorprendidos y
encantados, a poco de que el aire del balneario se llenó con su voz,
la cantidad de turistas que se congregó y colmó este paseo puede
situarse entre las mayores convocatorias de la
temporada. Ante esa respuesta, las
muchas consultas recibidas --y en vistas de la buena predisposición
de la cantante, quien por ahora (y sólo por ahora) sólo quiere
hacerse conocer y ganar experiencia-- las autoridades del área
Turismo, le ofrecieron la chance de volver a
programarla. Tras haber actuado el
último viernes, Valeria ofrecerá otro espectáculo gratuito, esta
noche a las 22. El repertorio que
interpretará incluirá temas como No llores por mi Argentina
y Canto de la tierra , de Andrea Bocelli; Cuerpo sin
alma, de Emma Shaplin; ; Sin ti, de Mariah Carey;
Si tu eres mi hombre, de Jennifer Rush y Mujer
enamorada, de Barbra Streisand, entre
otros. Por supuesto, promete el
intento de volver a emocionar a todos con su versión de No
llores por mí Argentina.
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